NOTICIAS RELACIONADAS CON EL TRABAJO DE CAMPO

A continuación se presentan las noticias utilizadas en la primer clase del proyecto de investigación. Recomendamos la importancia de su lectura.

 

Cuatro millones de argentinos viven en zonas con aguas contaminadas por arsénico

Cuatro millones de personas viven en la Argentina en zonas con aguas contaminadas con arsénico, un elemento químico que causa enfermedades y es cancerígeno, según un informe realizado por el INBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires) basado en 450 muestras enviadas por vecinos de 100 localidades de todo el país. Según el informe, el conurbano bonaerense presenta en varios municipios sectores que se encuentran por encima del nivel recomendado por la OSM (Organización Mundial de la Salud), lo que puede exponer a la gente a enfermedades gastrointestinales, neurológicas, cardiovasculares, de la piel, problemas en el embarazo y hasta cáncer. El distrito más afectado del Gran Buenos Aires por este semimetal es Moreno, ya que la localidad de Francisco Álvarez llegó a registrar hasta 64,03 partes por billón (ppb), superando los 10 ppb que fijó la OMS e incluso los 50 ppb que toleran los parámetros legales. En el mismo partido, en la localidad de La Reja, hay otra zona que llega hasta los 37 ppb, pero no es el único sitio en el que el mapa demostró un nivel por encima de la barrera establecida por la OMS. Por ejemplo, en una escuela de José C. Paz se registraron hasta 40,86 ppb. La situación también afecta a Tigre (hasta 28 ppb), Berazategui (hasta 26 ppb), Pilar (hasta 19 ppb), Tres de Febrero (16,1 ppb) e Ituzaingó (12 ppb), entre otras zonas. Entrevistado por La Prensa, Jorge Stripeikis, director del Departamento de Ingeniería Química del ITBA, detalló al Diario Popular que «el arsénico provoca enfermedades y no da avisos, porque no tiene olor ni color. Sólo se puede descubrir mandando a analizarlo mediante un test». «El consumo prolongado durante 10 o 15 años de un agua que contenga esas grandes cantidades de arsénico genera una enfermedad que se llama HACRE (Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico)». Produce dermatitis, erupciones, trastornos gastrointestinales, anemia y puede desencadenar en algún tipo de cáncer, como de pulmón y de piel, detalló Stripeikis. Sobre la forma de incorporar la sustancia al organismo, reveló que es mediante la vía oral: «No es sólo tomándola, sino también a través de los alimentos que se cocinan con agua contaminada. Por más que se hierva, la posibilidad de contaminación no se va, sino que se incrementa por la evaporación del agua». El también director del Centro de Ingeniería de Medio Ambiente (CIMA) agregó: «El problema de contaminación es de aguas subterráneas, no de aguas superficiales. La problemática se da en algunos lugares donde no hay una red de distribución central y perforan un pozo para sacar del acuífero». Y alertó: «existe la posibilidad de que todo lo que sea agua de pozo esté contaminada y para colmo es de manera caprichosa, porque dentro de un mismo barrio una familia puede tener agua con arsénico y otra que vive a una cuadra, no». Si bien la situación pone en alerta a los habitantes del Conurbano, el experto sentenció que «en muchos lugares superan los 50 ppb y hasta los 100 ppb. Pasa mucho en todo el noroeste de la provincia de Buenos Aires, el sur de Córdoba, sur de Santa Fe, La Pampa, Mendoza, San Luis, San Juan, Chaco, Formosa y Tucumán». Finalmente, resaltó que «existe un sistema de tratamiento de aguas para quitarle el arsénico, es un proceso rápido, pero no es barato» y señaló que «también hay un sistema doméstico, con filtros o membranas que se colocan en la canilla y absorben y eliminan el arsénico del agua». (Fuente www.perfil.com). El periodismo profesional es costoso y por eso debemos defender nuestra propiedad intelectual. Robar nuestro contenido es un delito, para compartir nuestras notas por favor utilizar los botones de «share» o directamente comparta la URL. Por cualquier duda por favor escribir a perfilcom@perfil.com

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Arsénico en la mira: un relevamiento advierte sobre la contaminación del agua

Rojo, amarillo o verde. Con un semáforo, el primer mapa colaborativo de contaminación del agua con arsénico advierte sobre lugares donde el consumo puede ser riesgoso para la salud.

Los resultados de más de 400 muestras analizadas desde 2011 indican que el agua que se consume en más de la mitad de esos puntos, ciudades o áreas rurales, está por encima del nivel guía que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para prevenir el hidroarsenicismo.

Ante la poca información disponible para la población, el equipo a cargo de Jorge Stripeikis, director del Departamento de Ingeniería Química del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), comenzó a elaborar el mapa. Recibió las muestras de agua de consumo o uso agropecuario de 207 lugares y las analizó de manera gratuita para los usuarios. Les envió un informe con los resultados. A la vez, le asignó un color de acuerdo con el nivel de arsénico detectado y lo incluyó en el mapa on line en el sitio de la ONG NutriRed, donde también se puede acceder a las instrucciones para enviar las muestras para analizar.

Si el agua no supera los 10 mcg/l, que es el nivel guía recomendado, el color asignado en el mapa es el verde, pero si lo supera, será amarillo (10-50 mcg/l) o rojo (más de 50 mcg/l), que es cuando «la OMS considera que existe cierta evidencia de efectos adversos», se explica en el sitio de la ONG.

De las muestras de 20 provincias que se relevaron hasta ahora, 122 aparecen en color amarillo (76) o rojo (46). La mayoría proviene de localidades ubicadas desde el centro hacia el norte del país. El consumo de agua contaminada con arsénico en el tiempo puede causar enfermedades, que van desde el cáncer y la anemia hasta los problemas de la piel.

«Hay que informar no alarmar. El hecho de que alguien vea en el mapa que su localidad tiene pinche rojo no significa que toda la población esté expuesta al problema», explicó Stripeikis, que también dirige el Centro de Ingeniería en Medio Ambiente del ITBA. «Mediante el análisis de las muestras vimos, por ejemplo, que en una misma localidad, en casas a pocas cuadras de distancia pueden consumir agua con o sin presencia elevada de arsénico», agregó.

Y aclaró: «No necesariamente todas las personas están expuestas a este problema, más allá de que teóricamente una vasta cantidad de agua subterránea en la Argentina está contaminada o supera los niveles que la OMS considera aptos para consumo de esa agua.»

En un mes debería arrancar un estudio epidemiológico nacional para determinar el impacto sanitario del consumo de aguas con arsénico, sobre todo en el NEA y el NOA, según indicó anteayer a LA NACION la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda. Con un presupuesto de 16 millones de pesos que financia el BID, en las próximas semanas se adjudicará la licitación. En 18 meses debería estar listo este diagnóstico de situación, que incluirá un mapa de riesgo oficial.

Una misión del Instituto de Investigación del Ciclo del Agua KWR de Holanda comenzó a trabajar desde hace unas semanas en «un estudio de factibilidad y piloto sobre la eliminación de arsénico, nitratos u otras sustancias contaminantes de las fuentes de agua en el área de AySA», se informó.

De red o pozo

Pero en estos siete años, el equipo del ITBA analizó muestras de agua potable de centros urbanos con o sin redes de distribución, de viviendas con pozo propio y establecimientos rurales y escuelas.

«Hay que diferenciar si la provisión de agua en los sitios urbanos o los centros poblados está centralizada o es individual. Si es agua de pozo o de fuentes superficiales. En muchas ciudades que eventualmente están afectadas por napas subterráneas contaminadas, la provisión es de agua superficial.»

Explicó que cuando la distribución está centralizada, la solución es la instalación de un módulo de tratamiento de potabilización del agua para eliminar el arsénico. De lo contrario, hay que recurrir a dispositivos domiciliarios e información clara para la población.

«El problema más grave es la ingestión y la cocción de los alimentos. La forma más tóxica del arsénico, que es la inorgánica, no pasa al organismo por la piel», precisó Stripeikis.

Las 10 sustancias químicas consideras una amenaza de salud pública incluye el arsénico. El consumo prolongado del agua de pozo o red contaminada, ya sea para beber, preparar la comida y regar los cultivos, también puede producir trastornos del desarrollo o enfermedades cardiovasculares, de acuerdo con la OMS.

En 2013, la organización les recomendó a los gobiernos controlar los niveles en el agua y los alimentos, con 10 mcg/l como valor «provisional», ya que planteó la posibilidad de fijar niveles más altos solo si tienen en cuenta los riesgos para la población.

De a millones

Hace dos años, un estudio argentino publicado en la revista Science of the Total Environment dio cuenta de que uno de cada 10 argentinos vive en una zona donde el agua está contaminada con arsénico. Sólo en la provincia de Buenos Aires, se detectaron 31 localidades con niveles por encima de los 10 mcg/l, de acuerdo con esa primera revisión de investigaciones y registros de 15 años. El 87% de las muestras obtenidas en municipios bonaerenses en ese período superaban los valores seguros para la población.

El equipo que dirigió Ariel Bardach, del Centro Cochrane Argentino IECS, afirmó que el país es uno de los 12 en el mundo con mayor concentración de arsénico en el agua. Además de los 4 millones de argentinos expuestos, se estimó que padece arsenicosis el 2,6% de la población, de acuerdo con análisis de sangre u orina, hisopados bucales o exámanes de la piel. En La Pampa, Tucumán, Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero y Salta estaban las áreas más afectadas.

En marzo pasado, el Grupo ad-hoc «Arsénico en agua» de la Red de Seguridad Alimentaria (RSA) del Conicet presentó ante la Comisión Nacional de Alimentos (Conal) un informe preliminar en el que repasa las ventajas y las desventajas de las tecnologías de remoción en los alimentos y el agua de consumo, advierte que «varias aguas minerales superan el valor» que permite el Código Alimentario Argentino y concluye que la presencia de arsénico «todavía es un problema serio en la Argentina, dada las implicancias sobre la salud».

El grupo señala, además, que en el país «está aún en discusión» el valor máximo en el agua potable que fija la OMS y que «se establecerá una vez que se termine el estudio epidemiológico» oficial.

La RSA también recomendó a la Conal unificar el límite permitido de arsénico en «todas las aguas de bebida» y consideró que «debería ser obligatorio» informar la concentración de arsénico en las aguas embotelladas. Aconsejó incluir un plan específico para el control del arsénico en el Plan Nacional de Agua y Saneamiento, que incluye el estudio a 18 meses.

«Se puede tener agua de consumo muy transparente y estar contaminada porque el arsénico no se ve, no se huele ni tiene sabor. La única forma de detectarlo es analizar el agua», insistió Stripeikis. «Si se tiene alguna duda de la calidad del agua porque se trata de un área geográfica donde puede haber arsénico en el acuífero, lo primero que hay que averiguar en el municipio es si existe una red de distribución y si se hace algún tratamiento -aconsejó-. Pero ante la duda, siempre está la posibilidad de que analicemos una muestra. Está comprobado que la ingestión crónica durante años puede causar problemas de salud. »

Cómo enviar las muestras

Lavar 3 veces una botella plástica chica de agua mineral con el agua que se va a enviar a analizar

Llenar la botella con el agua y controlar que cierre bien, sin pérdidas

No exponer la botella al calor ni al sol.

Imprimir y completar la etiqueta de datos de http://www.nutrired.org/agua

Entregar la muestra en la sede del ITBA (Av. Madero 399, Ciudad de Buenos Aires), de 9 a 15, a nombre de Pablo Covicchioni o Jorge Stripeikis. Informes: (011) 2150-4800 interno 5828

Por: Fabiola Czubaj

https://www.lanacion.com.ar/2133055-arsenico-en-la-mira-un-relevamiento-advierte-sobre-la-contaminacion-del-agua

 

Termales, mineralizadas o altamente contaminadas surcan la región

En Chazón confirman la existencia de cuencas que alcanzan los 40°C y proyectan crear un complejo turístico. En cercanías de Mackenna está El Surgente. En Achiras hay manantiales con líquido de excelente calidad

El agua potable es hoy uno de los bienes más preciados de la humanidad, y los suelos de esta región están bendecidos y también malditos por cursos que en algunos casos se destacan por sus bondades y en otros por ser peligrosos para la salud.
Mientras en Chazón, una población ubicada al este de la provincia, encontraron aguas termales -aunque no son potables sí tienen propiedades beneficiosas-, a menos de 300 kilómetros al sur de Córdoba hay poblaciones como Huinca Renancó que aún hoy están en la búsqueda de agua libre de arsénico y flúor, dos componentes que la hacen no apta para consumo humano.
Por otro lado, en Achiras, hace ya varios años ubicaron ojos de agua que tiene la propiedad de estar altamente mineralizada, y de muy buena calidad. Pero a 150 kilómetros más al sur, rumbo a Coronel Moldes, el líquido vuelve a perder sus propiedades beneficiosas, y los vecinos deben acudir a los más diversos sistemas para potabilizarla.
Otros 100 kilómetros más allá, en proximidades de Vicuña Mackenna, está el bautizado “El Surgente”, un lugar donde el agua que circula se caracteriza por ser termal y a la que muchos le otorgan propiedades curativas.
Estas son las disparidades existentes entre unas y otras cuencas que recorren los
subsuelos de la zona, muchas de las cuales aún esperan ser descubiertas.

Complejo termal en plena pampa
La noticia conocida en los últimos días de que los suelos de Chazón guardan el preciado tesoro de aguas termales, generó una revolución en la zona.
Aunque desde hacía dos años se venía trabajando sobre el tema, en diciembre último la confirmación -a través de análisis y estudios realizados por profesionales de la Secretaría de Geología y Minería de la Nación- generó nuevas expectativas. De esto resultó que alrededor de este pequeño pueblo hay aguas termales con temperaturas que alcanzan los 40 grados y que se encuentran a menos de 1.000 metros de la superficie.
Así, este pueblo que basa su economía en la actividad agrícola ganadera, podría sufrir un giro importante con perspectivas de desarrollo turístico. Por tal razón, el intendente, Ernesto Garbiglia, ya tiene un proyecto para generar un complejo termal y con ello abrir una puerta hacia un nuevo perfil.
En diálogo con PUNTAL, el mandatario dijo estar muy esperanzado en que el proyecto pueda ser puesto en marcha en el corto plazo. «Estamos sorprendidos pero muy atentos a lo que pueda generar esta iniciativa, los resultados fueron positivos y hay certeza de que a menos de 1.000 metros de superficie, tenemos agua que alcanza los 40ºC de temperatura, de allí el interés entre quienes nos asesoran en este tema por implementar un proyecto amplio de desarrollo a partir de las aguas termales, de mucha importancia no sólo para el pueblo y región, sino para la provincia, por su interés turístico».
Indicó que la propuesta sería una réplica de lo desarrollado en la localidad de Federación (Entre Ríos), donde se generó un amplio complejo termal.
Garbiglia indicó que se encuentran trabajando en conjunto con reparticiones nacionales y provinciales, quienes ya estuvieron en la localidad, observando el sector en donde los resultados comprobaron la existencia de las aguas con las características particulares para ser consideradas «termales», mientras que el Municipio ya comenzó con el desarrollo de un proyecto que contemple distintas áreas de atención, recepción y traslado de turistas al lugar, de igual modo que el aprovechamiento general de la iniciativa desde distintos aspectos.

Expectativas
«Todas las inversiones que podamos captar, de origen privado o del gobierno, bienvenidas sean, todo lo que apunte a desarrollar y potenciar este hallazgo y nos haga crecer como comunidad y mejorar calidad de vida y servicios a los vecinos, y en este caso a turistas, contarán con nuestro análisis. Nos sorprende esta posibilidad pero estamos convencidos de que se puede proyectar algo interesante para el pueblo y la región», agregó Garbiglia.
Las aguas termales halladas en esta localidad, en un campo ubicado a pocos  metros de la zona céntrica, contienen sales  que salen del suelo con más de 5º C que la temperatura superficial. Estas aguas proceden de capas subterráneas  que se encuentran a mayor temperatura, las cuales son ricas en diferentes componentes minerales y permiten su utilización en la terapéutica como baños, inhalaciones, irrigaciones y calefacción.

El Surgente
A unos 30 kilómetros de Vicuña Mackenna se encuentra El Surgente, un lugar donde hace décadas también se descubrieron aguas termales.
Al sur de la ruta nacional Nº 7, rumbo a Buenos Aires, se accede a este lugar luego de transitar 13 kilómetros de tierra, que son hoy el principal impedimento para lograr un mayor desarrollo y expansión de este lugar.
Pese a las complicaciones para llegar y que no se cuenta con una infraestructura de servicios de gran nivel, el centro termal es visitado mensualmente por centenares de turistas de la región y de distintos lugares del país que ven en él una buena opción para disfrutar del turismo aventura con aguas termales.
El chorro de agua que sale del caño es constante y tiene una temperatura de 38º y mantiene llena en forma permanente dos piletones grandes y una pileta chica para los niños.

Agua mineralizada
Achiras, la villa serrana, tiene la virtud de tener manantiales naturales que riegan los suelos con agua que por su calidad puede ser considerada mineral.
Más de una década atrás PUNTAL reflejaba en sus páginas la historia de esta comunidad serrana donde las calles eran regadas con agua mineral, tal como ocurre ahora.
De la zona de sierras hay surcos y cuencas con líquido de muy buena calidad. Los propios estudios arrojaron que no hace falta someter al agua a grandes procesos para que sea apta para consumo humano.
Las Vertientes es otra de las poblaciones bendecidas con agua de alta calidad. Según los análisis, estas dos poblaciones son las que mejor líquido poseen.
Más al sur cordobés, la realidad es otra, con cuencas poco seguras, contaminadas no sólo por productos propios del suelo, sino que en los últimos tiempos se sumó además la filtración de agroquímicos, que van degradando aún más la calidad de las napas.

Patricia Rossia
prossia@puntal.com.ar

http://old.puntal.com.ar/noticia.php?id=155828

 

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