VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA

VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA

Hola soy Charlotte tengo 14 años y dos hermanos, Jack de 12 y Alejo de 10. En estas vacaciones de invierno con mí familia nos dirigimos a Las Leñas, para festejar mis quince. Por supuesto yo quería el viaje a Disney, pero por mala suerte tengo que ir a ese aburrido lugar.

Era temprano, estaba media dormida, al igual que todos. Subimos al auto y emprendimos el viaje, ya que los bolsos y valijas estaban cargados desde la noche anterior. Después de mucho viajar eran las diez de la mañana. Y como siempre empezaron las peleas. Alejo empezó a pegarle patadas a Jack. Mientras mí mamá retaba a los chicos, mí papá manejaba y yo aburrida le enviaba mensajes a mi novio de Buenos Aires. Después mi mamá se la agarró conmigo y le pedía mi papá que me llevara a una estación de servicio. El aceptó.

Eran las 12 del mediodía y teníamos hambre. Almorzamos. Yo lo de siempre, ñoquis. Lo del resto de la familia no importaba pero yo quería ñoquis.

Nuevamente en el auto con algunas provisiones de comida y bebida, comenzó nuevamente el viaje, quedaban dos horas aproximadamente de este aburrido viaje. Mis hermanos al fin se durmieron y yo me puso los auriculares y cerré los ojos. Al despertar quedaban pocos kilómetros y llegamos a destino.

Comenzamos a bajar los bolsos y acomodarnos en un hotel llamado Champagne Shower. Mi papá y mi mamá fueron a alquilar unos trajes de esquí, yo seguía negativa sobre este viaje. Mis hermanos fueron a caminar por la nieve, sin los trajes, como siempre compiten, esta vez jugaron una carrera, Alejo cayó en un poso y Jack me vino a buscar para que ayudara a Alejo, me conto lo que pasó. La única opción era ayudarlos. Estaba preocupada por Alejo, entonces empezó a correr. Jack gritando dijo “¡CUIDADO!”, yo no le hice caso por lo que caí en el mismo poso. Alejo estaba llorando muy asustado, con mucho frio. Le dije a Jack que buscara una soga. Cuando regreso nos tiró la soga sujetándola del otro extremo. Nos dijo que la agarráramos, pero en el intento se cortó y Jack calló al pozo. En todo esto mamá y papá no se encontraban cerca.

Yo me apoye en una de las paredes del pozo y se abrió un pasadizo hacia abajo. Jack, al ser tan curioso, se metió corriendo hacia adentro del pasadizo, yo gritando le dije “¡VOLVE JACK!”. Muy preocupada tome a Alejo de la mano y perseguimos a Jack. A medida que corríamos la nieve iba desapareciendo y hacia más calor.

Se sintió un extraño ruido, Jack había caído. Cuando llegamos hasta donde estaba él, había caído en una especie de líquido transparente medio amarillento con feo olor. Cuando seguimos avanzando vimos unos arbustos que se movían. Nos inquietamos. De repente se sintió un rugido detrás de nosotras. Era extraño.

De repente salió de entre los arbustos un pequeño pero extraño animal. Cuando seguimos caminando sentíamos que la tierra vibraba y al querer dar otro paso caímos al suelo. Pero resulta que el animal extraño que salió de entre los arbustos nos ayudó a levantarnos para no lastimarnos. Para salvarnos de la vibración nos subió arriba de su lomo. En ese momento nos dimos cuenta que lo amarillo era orina y que este animal era… un dinosaurio.

Este lo reconocimos como Triceraptos, parecía que nos entendía. El mismo nos llevó en busca de comida. Parecía un paraíso, un lugar lleno de flores, arboles, mariposas, lagos y lo principal… dinosaurios. Nos quedamos maravillados al ver el hermoso lugar donde habíamos llegado.

Mientras del otro lado, los padres llegaban al hotel con todos los trajes de nieve. Al no vernos se preocuparon, vieron que los bolsos estaban todos tirado en el hall del hotel. Por esto preguntaron al recepcionista donde estábamos. El respondió: “Salieron de acá preocupados, corriendo hace más o menos una o dos horas, no se exactamente cuál era su destino”. Los padres agradecieron, pero preocupados, salieron a buscarlos.

En esto de correr y correr vieron un pedazo de soga, ya casi tapado por la nieve. Lo siguieron y los guio hasta el mismo poso donde habíamos caído. A mi mamá le sucedió lo mismo, pero en esta oportunidad mi papá se tiró con ella.

Mientras tanto nosotros, buscamos algunas frutas y nos sentamos a comer vigilados por el Triceraptos. En ese momento nada nos importaba, entonces, al tener tanto calor nos sacamos la ropa y nos metimos al lago cálido.

Por el otro lado mamá y papá descubrieron el pasadizo secreto que dirigía hacia nosotros. Caminaron despacio, esquivaron la orina y llegaron al paraíso de los dinosaurios.

Nosotros seguimos en el lago como si nada. Yo me había olvidado de todo o que pasaba a mí alrededor como mi novio, mis padres y mi ira. Estaba feliz.

A un lado del lago, estaban los padres, un poco asustados. Alejo los vio de lejos y me aviso. Nos pusimos la ropa y fuimos sobre nuestro Triceraptos y mi madre como siempre, gritando ¡CUIDADO! Pero papá diciendo a mamá, “Dejálos”.

Nos bajamos lo más rápido posible y abrazamos a nuestros padres, además le dijimos que no se preocuparan porque este dinosaurio se había hecho muy amigo de nosotros. Mamá nos retó porque estábamos sin protector solar.

Subimos todos al triceraptos, y él nos guio hacia la punta de la catarata. Nos bajamos y observamos un líquido naranja y rojo, que parecía ser lava.

Nos pareció que el volcán que estaba cerca pronto podría hacer erupción.

En ese momento apareció un Tiranosaurio Rex que se peleó con nuestro triceraptos. Este se defendió muy bien para protegernos, pero quedo herido. Por esto no podemos subir más a su lomo.

Seguimos caminando, descubriendo nuevos horizontes. Como papá estudia biología, conoce mucho sobre las plantas y animales. Se dio cuenta que la biodiversidad era extraña ya que  plantas y animales eran diferentes. Dedujo que estábamos en el “CENTRO DE LA TIERRA” o algo así.

Allí se sintió un temblor muchísimo más grande que el anterior, se vieron cenizas cayendo lentamente. Nos alarmamos. Nuevamente se sintió otro temblor.

Rápidamente intentamos salir del Centro de la Tierra. Pero resulta que este último temblor hizo hacer erupción al volcán. Pero todos los dinosaurios corrían sin parar. Se desmoronaba de a poco. Donde estaba el hueco había una cueva, entonces nuestro dinosaurio nos empujó, lastimado y todo, únicamente para salvarnos. Jack no quería irse, no se despegaba de Triceraptos. Pero al final papá lo fue a buscar de los tirones, porque estaba muy nervioso, llegaron justo a tiempo antes de que se desmoronara la cueva.

Empezamos a subir por el hueco ya que la lava nos perseguía por detrás. Cuando finalmente subió papá, después de ayudarnos a todos. Logramos salir del Centro de la Tierra.

Pasaron unos días. Aprendí a esquiar, igual que todos, pero mamá seguía preocupada por encontrarnos con otro hueco. También hicimos muñecos de nieve y tomamos, todos los días, riquísimos chocolates calientes.

En el último día, papá fue a devolver los trajes, esta vez no pasó nada, mamá y yo preparábamos las valijas. Mientras mis hermanos jugaban un rato más en la nieve.

Cuando papá volvió, antes de subir al auto me pegue media vuelta y me dirigí hacia el pozo. Desde abajo me esperaba Triceraptos para la próxima aventura.

Finalmente subimos al auto y emprendimos el viaje hacia Buenos Aires.

Me había olvidado completamente de mi novio hasta terminar el viaje. Pero decidí volver a llamarlo durante el viaje. Mis hermanos empezaron a pelearse de nuevo, siempre la misma historia.

Me equivoque al enojarme y aburrirme. Este fue el mejor viaje de MI VIDA.

AUTORAS: Alfonsina Pestuggia y Milagros Salim Tallei

6to Grado “B”

DIARIO DIGITAL COLEGIO LA MERCED

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s