Cabeza de banana

CABEZA DE BANANA

No podía ir al zoológico ni acercarse a sus animales favoritos, los monos. Además se lo habían prohibido los dueños del lugar. Con que solo lo vieran aparecer, los monos alteraban a todos los animales y a la gente que iba de visita. Manuel tenía una cabeza de banana. Tenía la forma y además… ¡era una banana!¡Una fruta de verdad! Tenía su cabello oscuro y arriba de eso una banana gigante y amarillenta.

Cuando hacía de mochilero con sus papas recorriendo lugares y lugares y no tenían que comer, empezaban a cortar con un cuchillo la banana de la cabeza de Manuel. Obvio que él, no sentía nada.

"La cabeza de banana"

Su visita preferida era ir al zoológico, pero días atrás se lo habían prohibido. Resulta, que Manuel era un niño muy metido, curioso y revoltoso que hacia toda clase de travesuras. Un día se acerco a la jaula del león. Su mama lo llamo desesperada porque ese león era muy peligroso y le gustaba la carne fresca de los niños. Manuel metió la mano entre los barrotes de la jaula. El león lo observó y empezó a acercarse. Apenas olfateó con su naricita ese olor a banana podrida, se alejó. Era un león carnívoro y comer fruta solo le traería burlas y abucheos de parte de los leones más importantes que él, porque aunque se hacia el malo era un león muy tímido, solitario y vergonzoso.

Volviendo al tema (les contamos esta historia del león para que sepan más del zoológico), los monos adoraban a Manuel:

-¡Bananas gratis! ¡Y de las grandes!-festejaban los monos, mientras saltaban muy alterados.

Para ver porque había tanto ruido mandaban a un cuidador. Uno de los monos le hacía carita triste al cuidador, quien conmovido le abría la jaula, lo que dejaba escapar a todos los monos  quienes se acercaban directamente a la cabeza de Manuel. Ahí se armaba un lío de aquellos: la madre, que sacaba los monos de la cabeza de Manuel gritaba desesperaba y se los tiraba al padre quien, asustado, los soltaba y volvían a la cabeza de Manuel, quien estaba fascinado con lo que estaba ocurriendo. Luego, llegaba el dueño del zoológico, retaba al cuidador, a los irresponsables de los padres y a los monos que seguían pegados a la cabeza de Manuel, comiendo su banana. En ese momento llego la policía, que le sacó una foto a Manuel y la puso en la pared de “No admitidos por desorden”.

Luego de tantos incidentes los papas decidieron llevarlo al psicólogo “Fernando”:

-¿Cuál es el problema?-pregunto Fernando.

-Que con mi cabeza, tiento a todos los monos y se escapan de sus jaulas. No me molesta pero yo quiero volver a poder acercarme a ellos sin que se escapen-explico Manuel.

El psicólogo dijo que si le cortaban del todo la banana de la cabeza iba a sentir un airecito fresco y no tendría una parte de su cuerpo, por ello decidió cortarla y suplantarla por otra fruta o verdura para no tentar a los monos. Luego de varias operaciones y cirugías le pusieron una zanahoria en la cabeza.

Todo iba bien hasta que un día fue a la granja con sus compañeros del colegio como visita. Después de los monos, los caballos eran sus animales preferidos por lo que se les acerco a acariciarlos. Uno de los caballos le mordió la zanahoria que tenía en su cabeza y desde ese día se volvió la tentación de los caballos.

Edicion,correcion,imagenes y dictado del texto:Agostina Torres.

Escritora:Agustina Chiaramello.

Colegio “La Merced”.

Taller de escritura.

Áreas: Lengua y computación.

Docentes: Fernando Dehaes, Fabiana Gómez y Pablo Ramírez.

Grado: “6 to b”.

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