Espacio Geográfico de la Pampa

NUESTRO ESPACIO GEOGRÁFICO

La provincia de La Pampa está ubicada en la región central de la República Argentina. Limita al Norte, con las provincias de Mendoza, San Luis y Córdoba; al Este, con la de Buenos Aires; Al Sur, con el río Colorado y al Oeste, con la provincia de Mendoza. Forma parte de la Región Patagónica junto con las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

La provincia de La Pampa tiene una gran variedad de paisajes, como por ejemplo, llanura con suaves ondulaciones en el este; el monte de caldén y las travesías en el oeste. Está comprendida por 23 departamentos, siendo uno de ellos el departamento Loventuel cuya cabecera es la localidad de Victorica.

CLIMA

La región tiene un clima semiárido y un relieve comprendido por médanos en forma aislada, con suelos de bajo y mediano contenido de materia orgánica. Es decir, que se sitúa en los suelos entisoles de la planicie central: son suelos muy permeables y profundos con textura arenosa o franco arenosa, insertos en la aridez propia de la diagonal árida que atraviesa América del Sur de norte a sur. Estas características se acompañan de un clima subhúmedo de llanura, con temperaturas medias de 14º a 16º, y con promedios de 22º y 24º en verano y 6º y 8º en invierno. Estas temperaturas están influenciadas también por los vientos, una de las características más notorias de esta región. El del Noreste es por lo general cálido y húmedo, luego de soplar varios días da lugar a lluvias (generalmente producidas en primavera y verano). Los mismos, del sur, traen descenso de temperaturas, heladas, son fríos y secos.

 

ACTIVIDADES ECONÓMICAS

 

Debido a las características naturales con las que cuenta este espacio es que la actividad económica principal es la ganadería. Ésta se ha visto perjudicada en los últimos tiempos, ya que las precipitaciones en general han sido muy escasas provocando mala alimentación en el rubro ganadero, la muerte de ellos y la poca reproducción. Esta mala alimentación derivó de la poca disponibilidad de gramíneas cuyo crecimiento dependía de las lluvias. Además de las gramíneas, la vegetación de

Victorica está conformada por monte de caldén, algarrobo, sombra de toro, chañar y piquillín. Es el caldén uno de los recursos naturales más importantes en esta zona ya que a lo largo de los años ha sido explotado como leña, para la fabricación de muebles y hoy podemos afirmar que a pesar de ser una especie única en el mundo, su extinción peligra no sólo por la acción del hombre sino también por efecto de la naturaleza quemando innumerables hectáreas. Hoy en día se han buscado actividades alternativas en la zona como es el caso de la apicultura y los cotos de caza en donde se aprovechan los recursos naturales relacionados con la avifauna. En cuanto a los ñandúes, perdices coloradas, vizcachas, liebres, ciervos y jabalíes se vuelven cada año menos visibles, lo que ha obligado a fijar un tope de piezas por temporada y por cazador. La fauna nativa ha sufrido la instalación del hombre debido a la introducción de la agricultura y la cría de ganado, pero aún persisten: pumas, zorros, zorrinos, comadrejas y gatos monteses. Para concluir se puede decir que en todos los casos la acción del hombre ha alterado el hábitat a través del uso de sus recursos naturales como la explotación de la fauna y el aprovechamiento del caldén.

 

Semana de Mayo de 1810

1810

Un grupo de Patriotas con ideas revolucionarias se venían reuniendo en la Jabonería, negocio de Hipólito Vieytes, en la casa de Rodríguez Peña y en la quinta de Mariano de Orma, gestando las ideas revolucionarias que culminarías saliendo a la luz el 25 de Mayo. Entre ellos estaban Belgrano, Saavedra, Rodríguez Peña, Alberti, Paso.

Viernes 18 de Mayo de 1810

El Virrey Cisneros anuncia al pueblo la caída de Andalucía en poder de los franceses, hechos que ya eran conocidos por las noticias llegadas a Montevideo al recalar una fragata inglesa.
Los patriotas se reunieron con Cornelio Saavedra, Jefe del Regimiento de Patricios, considerando que el momento de llevar a la acción sus ideas revolucionarias había llegado.

Sábado 19 de Mayo de 1810

Los Patriotas comisionan a Castelli para presentarse ante el síndico procurador Julián de Leiva, y por otro lado a Belgrano y Saavedra a que se apersonaran ante el Alcalde en Primer Voto Juan José Lezica, para solicitar que, con la aceptación del Virrey Cisneros, fuera convocado un Cabildo Abierto para que deliberara el pueblo sobre su destino.

Domingo 20 de Mayo de 1910

Enterado de la petición, el Virrey se reunió con las Fuerzas Militares y Saavedra no fue lo suficientemente enérgico en su posición, por lo que Cisneros no resolvió nada.
Los revolucionarios enviaron a Martín Rodríguez y Castelli, quienes- haciendo caso omiso de la cólera del virrey- lograron que aceptara convocar a Cabildo Abierto.

Lunes 21 de Mayo de 1810

Apoyados por vecinos que solicitaban la solicitud de un Cabildo Abierto, los regidores recibieron por parte del Virrey Cisneros una autorización escrita en que accedía a la voluntad popular de convocar a una sesión pública para el día siguiente, en la que se convocara a la parte más representativa y más sana del vecindario.

Martes 22 de Mayo de 1810

Cabildo Abierto

Se reunió el Cabildo Abierto con una afluencia de alrededor de doscientas cincuenta personas. Se inició un debate que fue comenzado por el escribano del Cabildo, Justo Núñez, luego prosiguió el Obispo de Buenos Aires, Benito de Lué y Riega, quienes aconsejaban no innovar.
Las ideas revolucionarias patrióticas fueron expuestas y defendidas por el doctor Juan José Castelli, quien exaltó los derechos del pueblo de Buenos Aires para ejercer la soberanía y poder tener un gobierno propio.
Prosiguió haciendo uso de la palabra el militar Ruiz Huidobro, quien expuso que habiendo cesado en el cargo el Rey Fernando VII, también caducaba el mando del Virrey Cisneros, y que el Cabildo debía decidir el sucesor.
Siguieron otras exposiciones, y posteriormente se realizó una votación, pero dado lo extenso de las sesiones de ese día, y lo avanzado de la hora, se dejó el escrutinio para el día siguiente.

Miércoles 23 de Mayo

Se realizó el escrutinio que resultó:

155 votos: Destitución del Virrey

89 votos: Por la continuación del Virrey solo o con asesores.

27 personas: No votaron

Previo a este sufragio, se expusieron muy diversas opiniones. La falta de unidad en las ideas quiso ser aprovechada por los síndicos que designarían Presidente de la Junta provisional, al propio Cisneros.

Jueves 24 de Mayo de 1810

Reunido el Cabildo dispuso que la Junta de Gobierno fuera presidida por Cisneros, además de dos españoles (Juan M. Solá y José Santos Incháurregui) y dos criollos (Castelli y Saavedra). Asesorados por el síndico reaccionario español Julián de Leiva, se redactó un Reglamento.
Juraron ese día y fueron aprobados por los mandos militares.
Pero cuando trascendió que el Virrey seguía al mando, comenzó a agitarse la población agrupada en la Plaza Mayor, encabezados por French, Beruti y otros.
A la par, los patriotas revolucionarios, reunidos, hicieron ver el error a Castelli, quien dijo que elevaría su renuncia y sugeriría la misma actitud a saavedra. Eran apoyados por los regimientos de Arribeños y Patricios. por la noche los dos criollos miembros de esta Junta, presentaron su renuncia. Y el síndico volvió a citar para el día siguiente.
Los patriotas reunidos durante toda esa noche en casa de Rodríguez Peña, deliberan sobre los miembros que integrarán una lista que será presentada ante el Cabildo.

Viernes 25 de Mayo de 1810

Los cabildantes aceptaron la renuncia indeclinable del Virrey, que aceptó el descontento popular hacia su investidura; los jefes militares le negaban su apoyo. Después de muchos artilugios del síndico Leiva para coartar los objetivos patriotas, los cabildantes decidieron aceptar la Junta revolucionaria presentada, avalada por firmas, y respaldada por el pueblo en la Plaza, quedó integrada la:

PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO

Presidente: Comandante de Armas Cornelio Saavedra

Secretarios: Doctores Juan José paso y Mariano Moreno

Vocales: Pbro. Manuel Alberti, Dr. Manuel Belgrano, Dr. Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Domingo Matheu y Juan Larrea

fuente:http://www.redargentina.com


Mitos y verdades del 25 de Mayo

¿Por qué se celebra el 25 de Mayo como origen de la Patria?

“Los festejos por el 25 de Mayo comenzaron muy temprano, durante el propio proceso revolucionario. A imagen de las fiestas cívicas inauguradas por la Revolución Francesa, el 25 se convirtió en motivo de celebración cívica. Por lo tanto, ya desde un comienzo esta fecha cobró un lugar significativo en el imaginario político rioplatense. De hecho, los festejos por el 9 de Julio nunca pudieron rivalizar con las fiestas mayas —dice el doctor en Historia, Luciano De Privitellio, investigador del Conicet, la UBA y la Universidad de San Martín—. Cuando a partir de la generación romántica de 1837 se comenzó a imaginar la existencia de una Nación Argentina y de un pasado para ella, el 25 de Mayo debía ser la fecha por excelencia de su origen y nacimiento. Este día se convitió así en el nacimiento de la Nación.”

¿Moreno o Saavedra? ¿Quién tenía más poder y representatividad?

“Saavedra es más pragmático, entre otras cosas porque tiene que hacerse cargo de las armas. Tenía un criterio más realista que Moreno. Lo que Saavedra intenta conciliar al mismo tiempo son los intereses de los pueblos que empezaron a llegar con sus representantes a Buenos Aires, muchos de los cuales estaban bastante lejos de coincidir con las posturas más jacobinas de Moreno”, dice la doctora en Historia Marcela Ternavasio, profesora titular de Historia Argentina I en la Universidad Nacional de Rosario e investigadora del Conicet. En cuanto a la representatividad de Saavedra, la doctora Ternavasio afirma que al principio era muy grande pues tenía a los milicianos detrás de él. Y fueron los milicianos, según ella, los que impulsaron la realización del Cabildo Abierto del 22 de mayo y quienes presionaron para la salida del virrey Cisneros

También el historiador José Luis Busaniche, que se definía como un “demócrata liberal” y nada conservador, se inclina por pensar que el coronel tenía tras de sí a los sectores populares, mientras Moreno era un ideólogo jacobino que no entendía la realidad del Río de la Plata. Los jacobinos eran los seguidores de Maximiliano Robespierre, el líder de la Revolución Francesa, representante de los sectores más extremistas. Para Busaniche —autor de una monumental Historia Argentina—, el secretario era un hombre dogmático, heredero del pensamiento del francés Juan Jacobo Rousseau (uno de los teóricos de la Revolución Francesa), que hablaba “en nombre del pueblo”. Busaniche resume: “La parte más popular y numerosa, la que no vestía de frac o de levita, se inclinó hacia el lado de Saavedra”.

Los historiadores que defienden a un Saavedra líder popular recuerdan la revuelta que se produjo del 5 al 6 de abril de 1811. “Este movimiento tiene un componente popular muy diferente al que tuvo el del 25 de Mayo de 1810. En esta disputa facciosa entre morenistas y saavedristas, éstos traen de los arrabales a un número de personas muy importante, que pertenecen a sectores populares manejados por líderes milicianos. La elite es sorprendida por la irrupción de esta gente en la Plaza Victoria. Salvando las distancias, esta movilización del 5 y 6 de abril de 1811 fue una especie de 17 de octubre peronista”, dice Ternavasio.

Busaniche narra así esos sucesos: “En la noche del 5 al 6 de abril se produjo una reacción popular que no provenía de los ”de fraque o levita” sino de más abajo: gente del campo, de los arrabales y no pocos de la ciudad, simpatizantes de Saavedra, que veían al Presidente y a la Junta trabados en su acción por dos o tres vocales de Moreno, y miraban con malos ojos el espectáculo que soportaba la ciudad”.

La Revolución de Mayo, ¿fue un movimiento popular o un golpe militar?

Privitellio destaca a dos instituciones fundamentales: el Cabildo y las milicias, conducidas por Saavedra, y dice que desde el mismo momento en que la crisis de la monarquía española acelera el conflicto político en el Río de la Plata, “el Cabildo se postula como uno de los candidatos a suceder al poder”. Pero en esa época, el poder real lo tienen las milicias. Ningún historiador habla de un golpe militar, pero son muchos los que hablan de la “presión” que ejercieron los milicianos para desplazar al virrey Cisneros. “Son ellos los que apoyan inicialmente la convocatoria al Cabildo Abierto del 22 de mayo, y son los que no aceptan a la Junta nombrada por el Cabildo el 24 de mayo. Finalmente, son los que imponen a la nueva Junta el 25 de mayo”.

Privitellio explica que los diversos cuerpos milicianos, formados durante la reconquista y defensa de Buenos Aires contra las Invasiones Inglesas, son fuerzas militares, más bien escasas, instaladas en Buenos Aires. “Hasta 1806, nadie hubiera elegido la carrera militar como vía de ascenso y prestigio. Pero todo eso cambia a partir de la invasión inglesa. La milicia que más se destacaba era la de Patricios, comandada por Cornelio Saavedra. Pero allí también estaban otros protagonistas de la Revolución, como Domingo French, que junto a José Antonio Beruti formaba parte del ala más radical del partido patriota (los futuros morenistas)”.

¿Fue un fenómeno sólo porteño o de todo el virreinato?

“Un fenómeno totalmente porteño”, responde la historiadora Ternavasio. Y agrega: “A partir de 1811, Buenos Aires se festeja a sí misma. Y esto dura hasta gran parte del siglo XIX. Es que Buenos Aires había sido la cuna de la Revolución”. Los Cabildos del interior, tan lejos del Río de la Plata, se van enterando lentamente de la formación de la Primera Junta. Algunos se resisten a aceptar el “nuevo orden”, como el de Córdoba; otros reciben la noticia con gran beneplácito, y otros nunca van a aceptar a las nuevas autoridades, “como Paraguay, y ni hablar de la Banda Oriental”.

Años más tarde, Domingo Faustino Sarmiento, en su célebre “Facundo”, recuerda las consecuencias de esa disociación, y escribe: “La guerra de la revolución argentina ha sido doble: 1) guerra de las ciudades iniciadas en la cultura europea contra los españoles, a fin de dar mayor ensanche a esa cultura; 2) guerra de los caudillos contra las ciudades, a fin de librarse de toda sujeción civil, y desenvolver su carácter y odio contra la civilización. Las ciudades triunfan de los españoles, y las campañas de las ciudades. He aquí explicado el enigma de la Revolución Argentina, cuyo primer tiro se disparó en 1810, y el último no ha sonado todavía”.

El 25 de Mayo, ¿llovió o no llovió?

“Hay toda una discusión sobre si llovió o no llovió, si ya se habían importado paraguas de Londres o aún no… Es un tema que sigue siendo siempre objeto de discusión. Algunos historiadores van a dar por cierto que había paraguas y llovía, y otros van a decir lo contrario”, comenta Ternavasio.

¿Qué rol jugó en la Revolución la jabonería de Vieytes?

De Privitellio dice que entre las costumbres del período “tardocolonial”, se encuentra el de las tertulias, reuniones en los salones de las casas privadas en las que se conversaba largo y tendido sobre temas varios. Este tipo de reuniones, por cierto, involucraba a sectores acomodados de la sociedad. “A medida que la política irrumpe en la capital virreinal como una actividad novedosa (consecuencia a la vez de las Invasiones Inglesas y de la crisis de la corona española), estas prácticas de sociabilidad también se politizan”. La fábrica de jabón, que pertenecía a Juan Hipólito Vieytes y Nicolás Rodríguez Peña, se convirtió en la sede de las reuniones de aquello que desde 1809 comenzó a ser llamado “partido patriota”. La jabonería estaba en Tacuarí y Venezuela, y por allí desfilaban los patriotas, tejiendo ya las redes de la futura revolución.

Otro lugar de tertulia y conspiración fue la casa de Rodríguez Peña. Pero no son éstos los únicos lugares de sociabilidad que se politizan. Otro lugar es “el café de Marco, donde se juntaban los jóvenes intelectuales, casi todos ellos alumnos del colegio San Carlos, que no por casualidad quedaba frente al café. Y señala De Privitellio: “En este lugar, que a diferencia de los anteriores era público, se fue conformando la idea de la existencia de una verdadera ”opinión pública”, otra notable novedad para la ciudad de Buenos Aires. Ciertamente, todos ellos eran partidarios de la facción más extrema de los revolucionarios, aquellos que luego serán identificados como morenistas. A Saavedra, este café le parecía tan peligroso, que luego de los acontecimientos del 5 y 6 de abril de 1811 (una movilización popular en apoyo del Presidente de la Primera Junta, y en contra de los morenistas), ordenó a Juan Bautista Bustos que lo cerrara, y se detuvo a varios de los asistentes”.

¿Cuáles eran los colores de las cintas que se distribuyeron en la Plaza?

Aquí también difieren los historiadores. Mientras para María Sáenz Quesada eran de color blanco, la doctora Ternavasio dice que las cintas tenían los colores rojo, color de la corona, y celeste, color de los Borbones”. Y subraya: “Nadie, a esta altura, puede decir que ésos eran los colores de la Patria”.

¿Cómo se convocó a los vecinos para que concurrieran al Cabildo Abierto del 22 de mayo?

Es el Cabildo como institución el que convoca al Cabildo Abierto. En una ciudad de 50.000 habitantes, se enviaron 450 esquelas a los vecinos más “respetables y destacados de Buenos Aires”. Circularon alrededor de 450 esquelas, “pero asistió menos de la mitad”, dice Ternavasio.

fuente:http://www.clarin.com

 

no te la olvides

Hacia aquel sueño llamado Argentina

Hacia aquel sueño llamado Argentina

El 25 de mayo de 1810, con la formación del Primer Gobierno propio, empezó a gestarse la Patria. Fue la continuidad lógica de un movimiento que había comenzado a tomar forma unos años antes, durante las Invasiones Inglesas, y que se coronó 6 años después con la declaración de la independencia. Para entender mejor qué pasó realmente aquel 25 de mayo de 1810, repasamos los acontecimientos más relevantes ocurridos antes, durante y después de la Revolución de Mayo.

* * * ANTES * * *

España, Inglaterra y Napoleón

En la historia universal, es muy poco probable que los sucesos trascendentes ocurran repentinamente, por sí mismos. Más bien, suelen estar provocados por la coincidencia de numerosos hechos previos.
La Revolución de Mayo no fue la excepción y no empezó el 25 de mayo de 1810, sino que comenzó a tomar forma algunos años antes.

Las Invasiones Inglesas al Río de la Plata (1806 y 1807), para no retroceder demasiado en el tiempo, ya habían dejado dos enseñanzas relevantes:

1) España era débil a la hora de proteger a sus colonias de cualquier invasión.
2) Los criollos (hijos de españoles, pero nacidos en América), que habían formado los primeros regimientos armados para detener al invasor, empezaron a tomar conciencia de su propio poder.

Acontecimientos del lado opuesto del mundo, aunque parezca raro, también influirían, y mucho, en nuestra historia.
En 1807, Napoleón Bonaparte (emperador de Francia entre 1804 y 1815) solicitó permiso al rey de España para atravesar su territorio, con el propósito de invadir Portugal, pero tras su triunfo en Portugal, las tropas francesas no se retiraron de España. El rey Carlos IV advirtió el engaño de Napoleón y renunció al trono de España, que asumió su hijo Fernando VII (“El Deseado”). Napoleón no reconoció como rey a Fernando VII y lo citó para una reunión en Bayona, ante lo cual Carlos IV reasumió el trono y asistió a Bayona. Allí cedió a la presión de Napoleón y abdicó la Corona de España. Finalmente, Napoleón nombró a su hermano, José Bonaparte, rey de España.
Antes de conocerse esta farsa (conocida como “la farsa de Bayona”, por la cual España tuvo cuatro reyes en un mismo día), el pueblo español ya había intentado resistirse a las tropas francesas que ocupaban sus ciudades, formando Juntas Provinciales que gobernaban en nombre de Fernando VII, quien se encontraba prisionero por Napoleón.

La Guerra de la Independencia española frente a Napoleón se extendió por casi 6 años, pese a que en sus inicios los franceses fueron vencidos en la Batalla de Bailén (el 18 de julio de 1808), con destacada participación en las filas del ejército español del futuro libertador de América: José de San Martín. Se desarrolló entre 1808 y 1814, tras la invasión de las tropas francesas del territorio español. Finalmente, con la ayuda e Inglaterra, Napoleón fue derrotado.

Mientras tanto en Buenos Aires, Santiago de Liniers (de origen francés), líder de la reconquista de la ciudad durante las invasiones inglesas, había sido nombrado Virrey en reemplazo de Sobremonte. Pero cuando se supo que Napoleón gobernaba en España se le exigió que renunciara, por su nacionalidad. Liniers se negó y entonces el gobernador de Montevideo (Javier Elío) desconoció su autoridad y formó una Junta de Gobierno independiente, similar a las que había en España en representación de Fernando VII.

Las milicias criollas defendieron a Liniers de los numerosos alzamientos, pero aunque se mantuvo en el cargo quedó muy debilitado, y cuarenta días después fue reemplazado por Baltasar Hidalgo de Cisneros.


Otros hechos relevantes que alteraron el clima social:

– El comercio con España estaba prácticamente paralizado, por lo que aumentaba el contrabando y los pedidos de comerciar directamente con Inglaterra, lo cual estaba prohibido. Finalmente, en 1809 se dictó el Reglamento de Libre Comercio, que puso fin al monopolio comercial español.

– En 1809, en algunas ciudades del Alto Perú (actual Bolivia) el pueblo se había rebelado contra los abusos de las autoridades, formando también Juntas de Gobierno. Para evitar que ello estimulara nuevos alzamientos, Cisneros ordenó una sangrienta represión que sirviera de escarmiento, lo cual produjo enorme malestar entre los criollos del virreynato.

– El 14 de mayo de 1810 llegó al puerto de Buenos Aires la fragata inglesa Juan París trayendo mercaderías y una noticia fundamental: el 1° de febrero había caído la Junta de Sevilla, última porción de poder español en la península ibérica, frente a la ocupación francesa.

* * * DURANTE * * *

La Semana de Mayo

18 de mayo
Se realizó una reunión en la casa de Rodríguez Peña, donde se acordó pedirle a Cisneros que convocara a un Cabildo Abierto para tratar la nueva situación generada por lo sucedido en España (invadida por Napoleón). Cisneros intentó evitar esa reunión, pero terminó cediendo ante las presiones.

22 de mayo
251 vecinos (se habían repartido 600 invitaciones) se reunieron en el Cabildo para decidir sobre la destitución del virrey. Y allí se destacaron algunas voces:
El obispo Lué comenzó diciendo que “mientras haya un español en América, los americanos le deben obediencia”, a lo que Juan José Castelli replicó: “Si no hay rey en España, han caducado las autoridades que de él dependen, por lo cual la soberanía debe volver al pueblo, y es el pueblo el que debe votar para formar Juntas de gobierno, como están haciendo en España”. Saavedra, que coincidía con Castelli, agregó sin embargo: “Creo que debemos ser los Cabildantes y no el pueblo quienes designemos la Junta de Gobierno, pues va a ser más simple”.
Por su parte, el vecino Villota se refirió a otro tema de importancia: “El pueblo de Buenos Aires carece de representatividad para adoptar una decisión que afecte a todo el Virreynato”, frente a lo que Juan José Paso aludió a razones de necesidad y urgencia para sostener la representación de los pueblos ausentes.

24 de mayo
El Cabildo Abierto designó una Junta, pero presidida por Cisneros. El disconformismo popular hizo que la Junta renuncie un día después.

25 de mayo
Amaneció frío y lluvioso en Buenos Aires. Los vecinos, encabezados por Domingo French y Antonio Beruti, comenzaron a congregarse frente al Cabildo, movidos por los últimos acontecimientos. Allí se anunció la constitución de una nueva Junta, presidida por Cornelio Saavedra, que gobernaba en nombre de Fernando VII. Para algunos, esto último fue una estrategia llamada “máscara de Fernando” con el fin de no romper definitivamente con España hasta afianzar el gobierno propio y declarar así la independencia, lo que ocurrió 6 años después.


La Primera Junta estaba integrada por:

  • Presidente
    Cornelio Saavedra
  • Secretarios
    Mariano Moreno
    Juan José Paso
  • Vocales
    Manuel Belgrano
    Juan José Castelli
    Domingo Matheu
    Juan Larrea
    Miguel de Azcuénaga
    Manuel Alberti

 

 

 

 

 

* * * DESPUÉS * * *


La dura lucha por la Independencia

Pese a que se había constituido la Primera Junta de Gobierno, estaba claro que los españoles no iban a darse fácilmente por vencidos frente a este grupo de insurrectos. Cisneros intentó lograr apoyo de Montevideo, pero en cambio fue arrestado y enviado a España.

En Córdoba, Santiago de Liniers (ex virrey y héroe de la resistencia frente a los ingleses) se levantó contra el poder de la Junta, pero la rebelión fue sofocada por las fuerzas patriotas al mando de Francisco Ortiz de Ocampo. Una de las primeras medidas de la Junta fue invitar a todas las provincias a participar del primer gobierno propio, y para lograr apoyos envió a Castelli al Alto Perú y a Belgrano a Paraguay.

En su trayecto, Belgrano tuvo algunas victorias iniciales, pero fue derrotado en Paraguarí y Tacuarí. En consecuencia, los paraguayos formaron un gobierno propio en Asunción y el Paraguay dejó de formar parte definitivamente de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Por su parte, Castelli triunfó en las batallas de Suipacha (que según algunos historiadores, no duró más de 30 minutos) y Cotagaita, dando comienzo a la Guerra de la Independencia, que allanaría el camino hacia la declaración de nuestra Independencia el 9 de julio de 1816.

 

* * * FORJADORES DE LA PATRIA * * *


El futuro de los hombres de mayo

Cornelio Saavedra: Fue condenado al exilio por la Asamblea de 1813. En 1818 fue reivindicado con su grado y honor. Murió en 1829.

Juan José Paso: De extensa actividad política, formó parte de los dos Triunviratos y fue diputado por el Congreso de Tucumán, ocupando hasta avanzada la década del veinte varias funciones de gobierno. Falleció el 10 de septiembre de 1833, a los 75 años.

Manuel Belgrano: Abogado, economista, periodista, militar y funcionario público, Belgrano es una de las figuras más destacadas de la historia argentina. Creó nuestra bandera nacional y donó sus haberes para la construcción de cuatro escuelas. Aunque parezca una broma de mal gusto, la última de las escuelas recién se construyó en 1999.

Mariano Moreno: Fue uno de los ideólogos de la revolución por sus ideas emparentadas con las de la Revolución Francesa. Murió en alta mar a los 32 años de edad en circunstancias no muy claras. Una teoría afirma que fue envenenado.

Juan José Castelli: Seguidor de las ideas de Mariano Moreno, fue quien tuvo que hacer cumplir la orden de fusilar a Liniers y en 1811 fue considerado responsable del “Desastre de Huaqui”. Curiosamente, murió por un cáncer que le produjo en la lengua la quemadura de un cigarrillo, estando en prisión. Su familia quedó en total estado de indigencia y vivió de la caridad pública.

Domingo Matheu: Uno de los dos españoles que formaron la Primera Junta. Tenía un negocio mayorista en la actual calle Perón entre San Martín y Reconquista, de la Capital Federal. Tuvo destacada labor en las Invasiones Inglesas y contribuyó con dinero para armar el ejército de la revolución, siendo por sus dotes de buen tirador Director de la fábrica de fusiles.

Juan Larrea: Español como Matheu, tenía sólo 27 años cuando fue nombrado vocal. De buena posición económica, financió la escuadra del Almirante Brown. Fue exiliado por cuestiones políticas en 1815 y quedaron confiscados sus bienes. Rehizo su fortuna en 1830 pero volvió a caer en desgracia durante el gobierno de Rosas.

Miguel de Azcuénaga: Fue gobernador de la Provincia de Buenos Aires y constituyente de 1819. Falleció en su quinta, que quedaba en Olivos, exactamente en el mismo lugar en el que hoy se encuentra la quinta presidencial.

Manuel Alberti: Sacerdote porteño que había sido detenido por los ingleses durante las Invasiones. Era uno de los hombres más ilustrados de la Junta. Murió 9 meses después de la Revolución (el 3 de febrero de 1811) víctima de un síncope cardíaco.

 

* * * CURIOSIDADES * * *


¿Sabías que…

…en 1810 éramos algo más de 400 mil habitantes en el actual territorio argentino?
…la Revolución de Mayo costó 521 pesos? Se gastaron en la compra de tres relojes, la iluminación de las galerías y la comida.

…en el único teatro existente en Buenos Aires se había armado un escándalo días antes de la revolución? Resulta que los españoles suspendieron la exhibición de una pieza teatral donde se criticaba a las autoridades vigentes. La gente se opuso a tal suspensión y fue a la casa del actor a buscarlo para que interpretara la obra.

…155 cabildantes votaron por la renuncia de Cisneros, y 69 lo hicieron por el mantenimiento del virrey?

…las cosas dulces eran las preferidas en la época colonial? Se hacían bocadillos de papa o batata, cuajada, frutas, mazamorra y natilla.

…los platos predilectos eran sopa de arroz, asado, matambre, sopa de fideos, puchero, carbonada, picadillo con pasas de uva, guisos, albóndigas, estofado y zapallitos rellenos? Además, las comidas finalizaban con un caldo que se servía en taza.

…las mujeres asistían a misa acompañadas de sus esclavas, que llevaban la alfombra sobre la que se arrodillaba la señora? No existían en las Iglesias los bancos para sentarse.

…levantar las copas para brindar, cambiar los cubiertos con el nuevo plato y saludarse estrechando la mano eran costumbres que se habían adoptado de los ingleses durante las invasiones?

…en la Vieja Recova, de 24 arcos en cada uno de sus frentes, que dividía la actual Plaza de Mayo en dos, había 48 locales donde se vendían carne, verduras, frutas, pescados y todo tipo de mercaderías.

…por las noches Buenos Aires se iluminaba con velas importadas de Europa o con lámparas de aceite?

…desde 1810 a 1821 las calles de Buenos Aires perdieron sus nombres, debido a que llevaban los de algunos españoles (héroes durante las Invasiones Inglesas)?
…estaba mal visto que hombres y mujeres pasearan juntos? Debían hacerlo en grupos separados.

…cuatro de los miembros de la Primera Junta eran abogados?

…un Señor de apellido Calvimonte y Nuñez introdujo en Buenos Aires, en 1809, el juego de la ruleta con el nombre de “rueda de la fortuna”?

…Casilda Igarzábal, esposa de Nicolás Rodríguez Peña, se reunió junto con otras mujeres el 18 de mayo de 1810 para instar a Cornelio Saavedra a oponerse a Cisneros?

 

LA REVOLUCION DE MAYO / ULTIMA NOTA

LA REVOLUCION DE MAYO / ULTIMA NOTA:
El 25 de Mayo de 1810, hora a hora
Silvina Heguy. DE LA REDACCION DE CLARIN

El alcalde mayor hizo una seña y los miembros de la Junta se arrodillaron frente a la mesa municipal. Los Santos Evangelios estaban abiertos en el relato de San Lucas. Cornelio Saavedra puso la palma de su mano sobre ellos. Juan José Castelli apoyo la suya sobre uno de los hombros de Saavedra y Manuel Belgrano hizo lo mismo sobre el otro. El resto copió el gesto. Eran casi las 9 de la noche del viernes 25 de Mayo de 1810 y el Sí, juro de los nueve hombres entrelazados marcaba el final de cuatro días intensos.

Cornelio Saavedra se levantó y la Junta ocupó los asientos bajo el dosel del salón central del segundo piso del Cabildo. Después el comandante fue hasta el balcón. Abajo, en la Plaza, quedaba poca gente bajo la lluvia. Saavedra les habló para pedirles que mantuvieran orden, la unión y la fraternidad, y para que se respetara la figura del ex virrey Cisneros.

Esa noche, los miembros de la Junta salieron juntos. Atravesaron la Plaza, pasaron por debajo de la Recova y los pasos firmes —que resonaron huecos en el barro— los llevaron hasta el Fuerte, desde donde iban a gobernar Buenos Aires y el resto del Virreinato hasta fines de 1810.

Aquel día, el Cabildo había estado lleno desde temprano, a las 8 de las mañana. Los asistentes habían llegado para considerar la renuncia de la Junta nombrada el 23 de mayo, encabezada por el virrey Cisneros. Habían jurado a las 3 de la tarde del 24 y seis horas después, frente a la presión de los criollos, presentaban sus renuncias.

En el salón del Cabildo, la postura del síndico procurador, Julián de Leiva, aún era inamovible: no aceptaba la renuncia de Cisneros y proponía autorizarlo a usar la fuerza para fusilar y dispersar al pueblo. Leiva se aferraba a una idea errónea: creía contar con el apoyo de Saavedra.

A esa hora, la Plaza ya estaba ocupada. Pero la mayoría de las milicias estaba en los cuarteles, esperando noticias del Cabildo. Las novedades sobre la posición de Leiva llegaron pronto. Cuando se difundieron, un grupo encabezado por Feliciano Chiclana y Domingo French —que como todos los partidarios criollos estaban reunidos en la casa de Rodríguez Peña— salió hacia el Cabildo. En el impulso, todos llegaron hasta la galería de arriba.

Fue el propio Leiva quien abrió la puerta del salón al escucharlos. “¿Qué es lo que ustedes quieren?”, cuentan que dijo. “La deposición inmediata de Cisneros”, le gritaron los criollos. Desde adentro pidieron que nombraran una comisión de representantes para explicar sus reclamos. Las crónicas de la época dicen que llevaban escritos los nombres para una nueva junta de gobierno. El Cabildo objetó la propuesta. Para eso se debía consultar al resto de los pueblos del Virreinato, se sostenía como argumento principal.

La discusión se encendía y uno de los vecinos acaudalados, de apellido Anchorena, propuso citar a los comandantes de las milicias para opinar y votar. Los delegados de los criollos salieron para juntarse en la Fonda de las Naciones de la Vereda Ancha, una de las tantas del radio de la Plaza. El cielo estaba nublado y amenazaba con desarmarse en agua, como venía ocurriendo desde hacía días. Cuando los comandantes se reunieron, Leiva pidió apoyo para las autoridades elegidas el 23.

El comandante Romero, un moderado que lideraba una milicia, contestó que no era posible sostener la elección del virrey como presidente de la Junta, que las tropas y el pueblo estaban indignados y que ellos no tenían autoridad para darle apoyo al Cabildo, porque sabían que no iban a ser obedecidos. Se animó a pronosticar que si el Cabildo insistía en lo resuelto no podrían evitar que la tropa llegara hasta la Plaza para imponer su posición.

La gente había vuelto a tomar las galerías. Y Leiva le habló al resto de los cabildantes: “No hay más remedio que consentir”, se le oyó decir. Martín Rodríguez salió al corredor y, a los gritos, contó a la gente que el virrey había quedado fuera del gobierno. Después corrió hasta la casa de Rodríguez Peña, donde estaban los líderes del movimiento criollo. Entonces Peña dijo que había que llevar la lista de la nueva Junta al Cabildo. Cuando Beruti y French entraron en el salón del edificio donde se seguía sesionando, los cabildantes ocupaban sus asientos detrás de la gran mesa que da a la puerta. Los patriotas se agruparon en la baranda que limitaba el recinto hacia el lado de afuera.

La respuesta fue una exigencia: que expresaran por escrito la voluntad del pueblo. Al rato llegó una presentación con más de 400 firmas. Eran las 15.30 cuando Leiva puso el último obstáculo. Pidió que el pueblo se congregara en la Plaza para que, al leer los nombres, los ratificaran.

A las 4 de la tarde, Leiva salió al balcón. El resto de los cabildantes lo siguieron. Cuando miraron hacia la Plaza, el síndico, irónico, preguntó: “¿Dónde está el pueblo?”. Abajo había poca gente. Y fue Beruti quien repitió que el pueblo en cuyo nombre hablaban estaba armado en los cuarteles y otra gran parte del vecindario esperaba en distintos lugares para ir. El griterío creció. Finalmente, Leiva en nombre del Cabildo, cedió. Y así se dieron por anulados los actos del día 23 y 24.

El vozarrón de Martín Rodríguez se volvió a escuchar a las cuatro y media. Pero esta vez fue en el balcón, cuando leyó los nombres de la Junta de Gobierno que quedaba encargada provisoriamente de la autoridad de todo el Virreinato.

La espera, luego, fue larga. Hasta que, cuando faltaban minutos para las 9 de la noche, el alcalde mayor abrió los Santos Evangelios. La nueva Junta entró por el centro del salón en medio de un gran silencio. El funcionario hizo una seña y se acercó a Saavedra con el libro abierto. Los nueve hombres se comprometieron a conservar esta parte de América para Fernando VII, el rey de España, prisionero de Napoleón. Afuera llovía. Y en la Plaza todavía quedaba gente.

Fuentes: “Memorias curiosas”, de Juan Manuel Beruti, Colección Memoria Argentina, Emecé, 2001. “La Gran Semana de 1810. Crónica de la Revolución de Mayo”, de Vicente Fidel López. Imprenta y Librería de Mayo, 1896.

Revolución de Mayo de 1810

Revolución de Mayo

El 25 de Mayo no es un simple feriado, un día en el que no se trabaja o no se concurre al colegio. En esta fecha celebramos uno de los acontecimientos más importantes sobre los cuales se construyó nuestro país. Durante la Revolución de Mayo se puso en juego el futuro de un colonia, que deseaba crecer y desarrollarse como un pueblo independiente.
Conmemoramos entonces el 25 de Mayo, cuando un grupo de patriotas iluminaron el camino de la Independencia. Cuando en una lluviosa jornada los vecinos de Buenos Aires alumbraron la idea de sentirse libres e independientes, protagonistas y artífices de su propio destino.

Fuente: Informe: Javier La Loggia – Especial para LA NACION LINE 

El Proceso Revolucionario

No hay duda de que el proceso revolucionario comienza cuatro años antes, en 1806 y 1807, momento en que Buenos Aires rompe los moldes burocráticos establecidos para reclutar milicias y pone en pocos meces de pie a “nueve mil hombres de pelea” para rechazar a los invasores ingleses. Convergen entonces, dos movimientos simultáneos. Por un lado, la ciudadanía se arma espontáneamente (“los cuerpos urbanos habían sido autorizados a nombrar sus propios oficiales y los oficiales a nombrar sus jefes”); por otro, el Cabildo destituye al virrey Sobremonte e instala a Santiago de Liniers, a quien proclama, según una exaltada metáfora, “el rugido de la masa”. De este modo, sin ningún plan deliberado, los criollos “convirtieron en partidos políticos y situación armada lo que hasta entonces no habían salido de la vida interna de los habitantes” Interrelación de voluntad de poder con el azar de las circunstancias: en aquélla época los acontecimientos comienzan a ser arrastrados por una fatalidad revolucionaria que expresa tendencias irreprimibles. Vacíos de tradición liberal, sin legado alguno de libertad que defender, los hombres de la revolución, ignoraban los medios prácticos con los cuales la libertad política se encarna en derechos y garantías concretas. Había en definitiva, que crear la libertad, darle vida, traducirla en instituciones y plasmarla en costumbres. Tal fue el dilema que se planteó a partir de aquélla semana del mes de mayo de 1810, cuando una junta de gobierno sustituyó al virrey en ejercicio y pretendió encontrar en su seno la soberanía que la corona española había delegado en sus funcionarios. 

Fuente: Botana, Natalio R., La libertad política y su historia, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1991; pág. 94.

Plaza vacía, Gente como uno

Imaginemos un día nublado y medio lluvioso, de esos que son tan frecuentes en el otoño porteño. Imaginemos que un vecino resuelve pasarlo junto al río, pescando. Con sábalo o algún bagre, a la tardecita regresa a su casa. Su mujer le pregunta si trae alguna noticia, si vio algo novedoso. El hombre le dice que no: todo lo que hizo fue tirar la línea en las toscas. Ese día podría haber sido el 25 de Mayo de 1810 y ese porteño pudo haber sido uno de los tantos que no se enteró de nada de lo que ocurrió en aquella jornada.
El cabildo abierto del 22 de mayo reunió a menos de quinientos vecinos y Buenos Aires tenía, en ese momento casi 40.000 habitantes. Es decir que sólo el 1 por ciento de la población participó de aquella trascendental reunión en la que se asentaron las bases conceptuales y jurídicas que fundamentarían el relevo del virrey y su reemplazo por una junta designada ­o más bien, asentida­ por el pueblo. Es probable, entonces, que la asamblea reunida más o menos tumultuosamente frente al Cabildo en la mañana del 25 de Mayo, no haya tenido un rating muy superior: 1000 o 1500 vecinos, como máximo. Nuestro pescador habría formado parte, pues, de la enorme mayoría que nada tuvo que ver con la transición del sistema colonial a un régimen nuevo, implícitamente comprometido con la independencia de estas tierras.
Naturalmente, la escasez de participación popular no resta al 25 de Mayo la enorme importancia que tuvo, por varios motivos. En primer lugar, deponer a un representante del rey y reemplazarlo por un cuerpo colegiado era algo insólito y atrevido aunque Cisneros no representara al monarca español sino al organismo que gobernaba en España a su nombre, en vista de la cautividad de Fernando VII. Y aunque esta fuera, en realidad, la segunda oportunidad en que ocurría un hecho como este en Buenos Aires, pues cuatro años atrás una pueblada había exigido la deposición de Sobremonte por su incompetencia y cobardía frente a la invasión inglesa. Pero en 1806 esa verdadera revolución paso casi inadvertida entre las luchas por la Reconquista; ahora, en 1810, el derrocamiento del virrey era el resultado de un tranquilo y racional debate entre unos pocos vecinos, “la parte más sana y principal” de la capital del virreinato.
En segundo lugar, lo que ocurrió el 25 de Mayo fue muy importante porque de algún modo significó la presencia activa de los militares criollos en el proceso político. Las milicias populares que se habían levantado en Buenos Aires desde 1806 estaban compuestas por criollos y por españoles, divididos en regimientos según sus lugares de origen. Pero en esos cuatro años se habían vivido procesos muy diferentes en los cuerpos peninsulares y en los criollos. Aquéllos estaban integrados por comerciantes y artesanos, para quienes el oficio de las armas era una molestia; los criollos, en cambio, por ser pobres, se habían tomado muy en serio sus nuevas profesiones de soldados, vivían de sus sueldos y raciones y concurrían puntualmente a los ejercicios. En poco tiempo adquirieron una capacidad de fuego temible y esta superioridad se vio en enero de 1809, cuando Liniers reprimió fácilmente, con su ayuda, el conato de golpe organizado por el alcalde Alzaga. Ahora, en mayo de 1810, fueron los Patricios quienes hicieron la guardia de la Plaza, dejando entrar a los adictos y rechazando suavemente a los adversarios. Los “fierros” los tenían los regimientos criollos y esta circunstancia fue decisiva para apurar el derrocamiento del virrey Cisneros.
Y una tercera circunstancia notable: tanto en la reunión abierta del 22 como en el compromiso adquirido el 25 de Mayo por los componentes de la Junta, se dejó claramente sentada la necesidad de convocar a los representantes del pueblo de las restantes ciudades del virreinato para que homologaran lo decidido por el de Buenos Aires. Si éste había obrado como lo hizo era por razones de urgencia, como “hermana mayor” -según dijo Paso­. Pero se reconocía la necesidad de que un paso tan trascendente quedara avalado por el pueblo del virreinato. Y en este reconocimiento venía implícita la idea de federalismo y también la noción de la integridad del virreinato.
De nada de esto, claro está, pudo enterarse el vecino que en la tarde de esa jornada regresó a su casa con un par de pescados colgando de su hombro… Pero seguramente tardó muy poco tiempo en advertir que lo sucedido ese día también involucraba su propia vida. Porque de comienzos tan triviales como el de esta revolución burguesa y municipal, pueden venir consecuencias tan drásticas como la que conlleva la creación de una nueva Nación. Nada más ni nada menos.
                                                                      Félix  Luna

Fuente: nota aparecida en Página/3, revista aniversario de Página/12, junio de 1990.